viernes, 5 de abril de 2013

Pág. 42 y Carta de un desquiciado.



 Y un día volví.

Pueden putearme…hacerlo bien fuerte, violentamente. Putearme con retroactivo y con todos los intereses. Me lo merezco. No fue justo abandonarlos, mis queridas criaturas execrables. Pero fue inevitable y necesario. 
Inevitable por un amasijo de innumerable cantidad de contratiempos y vicisitudes cuya enumeración demandaría obligadamente la creación de otro blog.
Necesario porque mi vida venía vertiginosa y a veces hay que saber parar la pelota y pergeñar bien la jugada.

Una vez más, Les pido disculpas.

Debo decirles que todo este tiempo (que fue demasiado) me he sentido muy culpable por despojarlos de la dosis semanal de historieta. Es notable como uno se siente en compromiso con sus lectores. No deja de sorprenderme la fidelidad y paciencia de algunos de ustedes, luego de semanas, meses y años, aún recibía de cuando en cuando algún mail o mensaje por facebook preguntándome si seguía con el proyecto y la inquietud referida al porqué del bloqueo al blog. Atesoro todos estos mensajes, me renuevan los bríos primigenios al iniciar esta historia y alimentan mis ganas de terminarla, mis ansias por llevarla a cabo están intactas, créanme.

Mi eterno agradecimiento a todos los lectores, quienes gastaron parte de su tiempo en leer y seguir semana a semana la historia. A los primeros, a los que me transmitieron buena onda, a los que me arrancaban sonrisas con comentarios elocuentes, a los que me alentaban a seguir y a los que, después de mucho tiempo, siguieron aguardando pacientemente mi regreso.

La cuestión es que acá estoy, vivito y coleando (y culeando también) y estoy resuelto a acabar (esto va bien con “culeando”, ya que estamos) con lo que empecé.

Confío en que este proyecto tan especial para mí será editado en un futuro. Tengo planes para cuando llegue ese momento, pero todo a su tiempo…

Bien, no me queda más que darles nuevamente la Bienvenida. Abróchense los cinturones, estamos a mitad de camino y se reanuda el viaje a velocidad endemoniada, ya verán…

¡Un fuerte abrazo rompe-huesos!

JM